¿Qué fiesta es la de Juan 5:1? Purim y las demás hipótesis

«Después de esto, hubo una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén» (Juan 5:1). Es una frase breve, casi de transición, y sin embargo ha generado uno de los enigmas más debatidos del Evangelio de Juan. En todas las demás ocasiones, el evangelista dice con precisión de qué fiesta se trata: Pésaj, Sucot, la Dedicación. Solo aquí la deja sin nombre. Y desde los primeros siglos del cristianismo, los lectores se han preguntado: ¿qué fiesta es la de Juan 5:1?

Las respuestas han sido muy variadas. Algunos Padres de la Iglesia pensaron en Pésaj; otros, en Shavuot o en Sucot. Y una hipótesis, defendida por varios comentaristas a lo largo de los siglos, propone una fiesta que pocos lectores cristianos asocian con Jesús: Purim, la fiesta alegre que recuerda la historia de la reina Ester, celebrada con disfraces, regalos de comida y la lectura pública de un rollo en la sinagoga.

Aquí está lo que convierte este enigma en una puerta de entrada al mundo judío de Jesús: para responder a la pregunta hay que conocer el calendario de las fiestas, la cronología del Evangelio de Juan, los manuscritos antiguos, la geografía de Jerusalén y la historia de una fiesta que no aparece en la Torá. No vamos a resolver el misterio de forma definitiva, porque nadie puede hacerlo, pero sí a recorrer los argumentos y descubrir, de paso, cómo se celebraba Purim en tiempos de Jesús.

Este artículo forma parte de la guía sobre las fiestas judías en la vida de Jesús, donde se presenta el calendario sagrado que acompañó su vida.

El contexto de Juan 5: el estanque de Betesda

Antes de buscar la fiesta, conviene recordar qué ocurre en ese capítulo. Jesús llega a Jerusalén y se dirige a un estanque llamado Betesda, cerca de la Puerta de las Ovejas, que tenía cinco pórticos. Allí yacían muchos enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Jesús se acerca a un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo y le dice: «Levántate, toma tu camilla y anda» (Juan 5:2-8).

Durante mucho tiempo, algunos críticos consideraron que esos «cinco pórticos» eran un detalle simbólico inventado por el evangelista. Pero las excavaciones arqueológicas realizadas junto a la actual iglesia de Santa Ana, en el barrio musulmán de la Ciudad Vieja de Jerusalén, sacaron a la luz dos grandes estanques separados por un muro central. Rodeados por cuatro columnatas y con una quinta sobre el muro que los dividía, encajan de forma notable con la descripción de Juan. Es uno de los casos en que la arqueología ha confirmado un detalle del Evangelio.

El texto añade algo decisivo: «Aquel día era Shabat» (Juan 5:9). La curación provoca una discusión sobre si el hombre podía llevar su camilla en el día de descanso, y sobre la autoridad de Jesús para actuar en Shabat. Jesús responde con una frase que se ha convertido en clave para la teología de Juan: «Mi Padre sigue trabajando, y yo también trabajo» (Juan 5:17). El contexto de estas discusiones se explica en el artículo sobre Jesús y el Shabat.

El problema del texto: ¿«una fiesta» o «la fiesta»?

El primer obstáculo para identificar la fiesta está en los propios manuscritos. La mayoría de los manuscritos griegos dicen heorté, «una fiesta», sin artículo. Pero algunos manuscritos importantes, como el Códice Sinaítico del siglo IV, dicen he heorté, «la fiesta», con artículo.

La diferencia es significativa. En el lenguaje judío de la época, «la fiesta» por excelencia era Sucot, y a veces Pésaj. Si el texto original dijera «la fiesta», la identificación con una de estas grandes celebraciones sería más probable. Si dice «una fiesta», como parece más probable según la mayoría de los especialistas en crítica textual, el evangelista deja deliberadamente la cuestión abierta, o la fiesta no era importante para su relato.

Las principales hipótesis

Pésaj

Ireneo de Lyon, a finales del siglo II, identificó esta fiesta con Pésaj y la contó como una de las Pascuas del ministerio de Jesús (Contra las herejías 2.22.3). Si fuera así, el Evangelio de Juan mencionaría cuatro Pésaj, y el ministerio de Jesús habría durado más de tres años. El problema es que, en el capítulo siguiente, Juan dice que «estaba cerca la Pascua» (Juan 6:4). Si la fiesta de Juan 5 fuera Pésaj, entre los dos capítulos habría pasado un año entero sin que el evangelista diga nada.

Shavuot

Algunos comentaristas antiguos, como Cirilo de Alejandría, y otros modernos han propuesto Shavuot, la fiesta de las Semanas, que caía siete semanas después de Pésaj y era una de las tres fiestas de peregrinación. A favor de esta idea se ha señalado que el discurso de Jesús en Juan 5 termina hablando de Moisés y de las Escrituras: «Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él» (Juan 5:46). En la tradición judía posterior, Shavuot se asocia a la entrega de la Torá en el Sinaí, como se explica en el artículo sobre Shavuot y Pentecostés.

Sucot o Rosh Hashaná

Otros han pensado en Sucot, la fiesta de las Cabañas, por ser la fiesta más popular, la que los textos llaman simplemente «la fiesta». Y algunos estudiosos del siglo XX propusieron Rosh Hashaná, el año nuevo, relacionando las lecturas de la sinagoga en esa fiesta con los temas del discurso de Jesús sobre el juicio y la vida. Pero el Evangelio de Juan menciona Sucot por su nombre dos capítulos después (Juan 7:2), lo que hace menos probable que la omita aquí.

Purim

La hipótesis de Purim se basa sobre todo en la cronología. En el capítulo anterior, durante su paso por Samaria, Jesús dice a sus discípulos: «¿No decís vosotros: Todavía faltan cuatro meses para la siega?» (Juan 4:35). Si la frase indica el momento del año, la escena tendría lugar en invierno, unos cuatro meses antes de la cosecha de la cebada, que comenzaba en Pésaj. Y en el capítulo siguiente «estaba cerca la Pascua» (Juan 6:4). Entre el invierno de Juan 4 y la Pascua de Juan 6, la única fiesta del calendario judío es Purim, que cae un mes antes de Pésaj, en el mes de Adar.

La hipótesis es elegante, pero tiene objeciones serias. Purim no era una fiesta de peregrinación: no había ninguna obligación de subir a Jerusalén para celebrarla, y se celebraba en cada localidad. Además, la frase de Juan 4:35 podría ser un proverbio agrícola y no una indicación del calendario. Por eso muchos comentaristas, aunque la consideren posible, no la dan por segura.

¿Por qué no la nombra Juan?

Quizá la respuesta más sencilla es que la fiesta no importaba para el mensaje del capítulo. En los demás casos, Juan menciona la fiesta porque su simbolismo ilumina las palabras de Jesús: el agua y la luz en Sucot, el cordero en Pésaj, la consagración en la Dedicación, como se explica en el artículo sobre Jesús en Janucá. En el capítulo 5, en cambio, lo decisivo es el Shabat. La fiesta solo explica por qué Jesús estaba en Jerusalén.

Purim: la fiesta de la reina Ester

Sea o no la fiesta de Juan 5:1, Purim era una celebración bien conocida en el mundo de Jesús, y merece la pena conocerla.

La historia

Purim recuerda los hechos narrados en el libro de Ester. Ambientado en la corte del rey persa Asuero, generalmente identificado con Jerjes I, el relato cuenta cómo Amán, el primer ministro, organizó un plan para exterminar a todos los judíos del imperio en un día determinado por sorteo. La palabra pur, «suerte», da nombre a la fiesta (Ester 3:7; 9:24-26). La reina Ester, judía, y su primo Mardoqueo consiguieron frustrar el plan, y el día previsto para la destrucción se convirtió en un día de victoria.

La frase clave del libro es venahafój hu, «y todo se dio la vuelta» (Ester 9:1). Lo que iba a ser luto se convirtió en fiesta. Por eso Purim es la celebración de la inversión del destino.

Una fiesta establecida por la tradición

Como Janucá, Purim no está ordenada en la Torá. Su institución se narra al final del libro de Ester: Mardoqueo y Ester escribieron a todos los judíos para que celebraran cada año los días 14 y 15 del mes de Adar «como días de banquete y de alegría, de enviarse regalos de comida unos a otros y de dar regalos a los pobres» (Ester 9:20-22). El libro mismo presenta la fiesta como una costumbre que los judíos «establecieron y aceptaron» para sí y sus descendientes (Ester 9:27).

Purim en tiempos de Jesús

Las fuentes del período del Segundo Templo confirman que Purim se celebraba. El Segundo libro de los Macabeos menciona «el día de Mardoqueo», el 14 de Adar (2 Macabeos 15:36). La Meguilat Taanit, la lista de días festivos en los que no se podía ayunar, incluye los días de Purim. Y Flavio Josefo, al terminar su relato de la historia de Ester, dice que los judíos celebran todavía esos días (Antigüedades judías 11.295).

Curiosamente, entre los miles de fragmentos hallados en Qumrán hay copias de casi todos los libros de la Biblia hebrea, pero no se ha encontrado ninguna del libro de Ester. Algunos estudiosos piensan que la comunidad no aceptaba ese libro ni su fiesta, quizá porque no estaba en la Torá, o porque el libro no menciona ni una sola vez el nombre de Dios. La diversidad del judaísmo de la época se explica en el artículo sobre fariseos, saduceos y esenios.

Las ciudades amuralladas

La Mishná establece una distinción curiosa: las aldeas y ciudades sin muralla celebran Purim el 14 de Adar, mientras que las ciudades amuralladas «desde los días de Josué» lo celebran el 15, en recuerdo de Susa, la capital persa, donde los judíos lucharon un día más (Mishná Meguilá 1:1; Ester 9:18). Jerusalén se considera una de esas ciudades amuralladas, y por eso hasta hoy celebra Purim un día después que el resto del mundo, en el llamado Shushán Purim.

Si Jesús estuvo en Jerusalén en Purim, como sugiere la hipótesis, habría vivido la fiesta el 15 de Adar, con la lectura del rollo de Ester en la ciudad.

Las costumbres de Purim

La tradición judía ha fijado cuatro preceptos principales para Purim, basados en el propio libro de Ester:

  • Leer la Meguilá, el rollo de Ester, en voz alta, por la noche y por la mañana. Es costumbre hacer ruido cada vez que se menciona el nombre de Amán.
  • Enviar regalos de comida, mishlóaj manot, a amigos y vecinos.
  • Dar regalos a los pobres, matanot laevyonim, para que todos puedan celebrar.
  • Celebrar un banquete festivo, la seudá, con alegría.

Más tarde se añadieron otras costumbres, como disfrazarse, recordando que en la historia de Ester la mano de Dios actúa «oculta», detrás de los acontecimientos. La Mishná dedica a Purim un tratado entero, el de Meguilá, centrado en la lectura pública del rollo, una práctica estrechamente ligada a la vida de la sinagoga, como se explica en el artículo sobre la sinagoga en tiempos de Jesús.

Purim y el calendario: el Adar doble

Purim está estrechamente vinculado al calendario. Como el año judío necesita a veces un mes extra para ajustar los meses lunares al año solar, en esos años hay dos meses de Adar. La Mishná establece que Purim se celebra en el segundo Adar, el más cercano a Pésaj (Mishná Meguilá 1:4). Así se mantiene la relación entre las dos fiestas: Purim, la salvación en Persia, y Pésaj, un mes después, la salvación en Egipto. Cómo se decidía cuándo añadir ese mes se explica en el artículo sobre el calendario judío en tiempos de Jesús.

Esta cercanía entre Purim y Pésaj es precisamente la base de la hipótesis sobre Juan 5:1: si la fiesta sin nombre fue Purim, la secuencia del Evangelio sería invierno, Purim y, un mes después, la Pascua de Juan 6.

Qué cambia al leer Juan 5 en su contexto

Aunque no podamos identificar con seguridad la fiesta, el ejercicio tiene valor. Nos recuerda que Jesús vivía según el ritmo del calendario judío, que subía a Jerusalén no solo en las fiestas obligatorias, y que los evangelistas daban por supuesto que sus lectores conocían ese calendario. Como se explica en el artículo sobre las peregrinaciones a Jerusalén, el Evangelio de Juan presenta a Jesús como un peregrino frecuente.

Nos recuerda también que el debate de Juan 5 es un debate judío: sobre el Shabat, sobre lo que está permitido llevar en el día de descanso, sobre cómo interpretar la ley. Jesús discute con otros judíos usando los argumentos y los textos de su tradición, como se explica en el artículo sobre Jesús y la halajá.

Y si la fiesta fuera Purim, el relato adquiriría un eco interesante. Purim celebra que «todo se dio la vuelta»: lo que parecía destinado a la destrucción se transformó en vida. En Juan 5, un hombre que llevaba treinta y ocho años postrado se levanta y camina. No es más que una resonancia posible, pero muestra cómo cada fiesta del calendario podía teñir de sentido las palabras y los actos de Jesús.

Mitos frecuentes

  • «Está demostrado que la fiesta de Juan 5:1 es Purim». Es solo una hipótesis entre varias. Ninguna identificación cuenta con consenso.
  • «Purim es una fiesta bíblica ordenada por Dios en la Torá». Purim procede del libro de Ester, pero no está en la Torá. Fue establecida por la tradición, como Janucá.
  • «Purim era una fiesta de peregrinación». No. Solo Pésaj, Shavuot y Sucot lo eran. Purim se celebraba en cada lugar.
  • «Los cinco pórticos de Betesda eran simbólicos». La arqueología ha encontrado un complejo de estanques que encaja con la descripción del Evangelio.

Cómo se celebra Purim hoy

Hoy Purim se celebra el 14 de Adar en casi todo el mundo y el 15 en Jerusalén. Es la fiesta más alegre del calendario judío. Las sinagogas se llenan de niños y adultos disfrazados, la lectura de la Meguilá se acompaña con matracas cada vez que se nombra a Amán, se intercambian cestas de dulces, se dan donativos a los necesitados y se celebra un banquete. Es tradicional comer unos pastelillos triangulares rellenos, llamados en hebreo oznei Hamán, «orejas de Amán». El ayuno de Ester, el día anterior, recuerda el ayuno que la reina pidió antes de presentarse ante el rey (Ester 4:16).

Detrás de los disfraces y la alegría, la fiesta conserva una enseñanza profunda: Dios no se nombra en el libro de Ester, pero la historia entera muestra su mano escondida. Es una fiesta para recordar que lo oculto también actúa.

Lecturas recomendadas

Para comprender mejor la relación de Jesús con las fiestas, el Shabat y los debates religiosos de su tiempo, una lectura muy útil es el ensayo de Mario Sabán sobre el Jesús judío, publicado en español con el título El judaísmo de Jesús, que lee los evangelios desde las fuentes de la tradición judía.

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Preguntas frecuentes sobre Juan 5:1 y Purim

¿Qué fiesta es la de Juan 5:1?

El Evangelio no lo dice. Se han propuesto Pésaj, Shavuot, Sucot, Rosh Hashaná y Purim. La hipótesis de Purim se basa en la cronología: entre el invierno de Juan 4 y la Pascua de Juan 6, Purim es la única fiesta del calendario. Ninguna propuesta cuenta con consenso entre los estudiosos.

¿Jesús celebró Purim?

No hay ningún texto que lo afirme expresamente. Si la fiesta de Juan 5:1 fuera Purim, Jesús habría estado en Jerusalén durante esa fiesta. En cualquier caso, Purim era una celebración conocida en su tiempo, como confirman 2 Macabeos, la Meguilat Taanit y Flavio Josefo.

¿Qué es Purim?

Es la fiesta judía que recuerda la salvación de los judíos del imperio persa, narrada en el libro de Ester. Se celebra el 14 de Adar, o el 15 en Jerusalén, con la lectura del rollo de Ester, regalos de comida, donativos a los pobres y un banquete festivo.

¿Qué era el estanque de Betesda?

Un gran complejo de estanques de Jerusalén, cerca de la Puerta de las Ovejas, donde según Juan 5 Jesús curó a un paralítico en Shabat. Sus restos se han excavado junto a la iglesia de Santa Ana, en la Ciudad Vieja.

Una fiesta sin nombre, un estanque con cinco pórticos, un hombre que llevaba treinta y ocho años esperando y un Shabat que desató una discusión. Quizá nunca sepamos qué fiesta se celebraba aquel día en Jerusalén. Pero buscarla nos obliga a mirar el Evangelio con los ojos de quienes lo vivieron: los de un pueblo que medía su tiempo por las fiestas y que esperaba, como en Purim, que algún día todo se diera la vuelta.

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