¿Fue la Última Cena un séder de Pésaj? Lo que dicen las fuentes

Millones de personas imaginan la Última Cena a través del cuadro de Leonardo da Vinci: una mesa larga, los discípulos sentados en sillas a un solo lado, panes redondos y una luz de atardecer italiano. Pero la escena que describen los evangelios era muy distinta. Era una cena judía en Jerusalén, de noche, en plena fiesta de Pésaj, con los comensales recostados, copas de vino que se bendecían y un himno cantado al final. Y la pregunta que los estudiosos llevan más de un siglo debatiendo es precisa: ¿la Última Cena fue un séder de Pésaj?

La respuesta no es tan sencilla como parece. Los tres primeros evangelios, Mateo, Marcos y Lucas, dicen claramente que Jesús celebró la cena de Pésaj con sus discípulos. Pero el Evangelio de Juan sitúa la crucifixión el día anterior, en la víspera de la fiesta, cuando en el Templo se sacrificaban los corderos. Si Juan tiene razón, la Última Cena no pudo ser la cena pascual. Y hay algo más: el séder tal como lo conocemos hoy, con su Hagadá, sus cuatro preguntas y su orden fijo, se desarrolló en gran parte después de la destrucción del Templo.

Aquí está lo que hace fascinante esta discusión: sea o no un séder en sentido estricto, la Última Cena está impregnada de Pésaj de principio a fin. El pan, el vino, la bendición, el himno, la noche, la memoria de la liberación y la sangre de un pacto son elementos que cualquier judío del siglo I habría reconocido. En este artículo vas a descubrir cómo se celebraba Pésaj en tiempos de Jesús, qué dicen exactamente los evangelios, cuáles son los argumentos a favor y en contra de que la Última Cena fuera un séder, y qué cambia cuando se lee en su contexto judío.

Este artículo forma parte de la guía sobre las fiestas judías en la vida de Jesús, donde se presenta el calendario sagrado que enmarcó su vida y su muerte.

Pésaj en la Torá: el cordero, el pan sin levadura y las hierbas amargas

Pésaj conmemora la salida de Israel de Egipto. La Torá ordena que cada familia tome un cordero, lo sacrifique al atardecer del 14 del mes de Nisán y lo coma esa misma noche, asado al fuego, «con panes sin levadura y con hierbas amargas» (Éxodo 12:6-8). La sangre del cordero, puesta en los dinteles de las casas, había protegido a los israelitas la noche de la décima plaga. Y a continuación comenzaba la fiesta de los Panes sin Levadura, Jag haMatzot, que duraba siete días.

La Torá insiste en que la cena es un acto de memoria transmitida a los hijos: «Cuando vuestros hijos os pregunten: ¿Qué significa para vosotros este rito?, responderéis: Es el sacrificio de Pésaj para el Eterno, que pasó de largo por las casas de los hijos de Israel en Egipto» (Éxodo 12:26-27). Y en otro lugar: «Ese día explicarás a tu hijo: Esto es por lo que el Eterno hizo por mí cuando salí de Egipto» (Éxodo 13:8). De estas frases nacería, con el tiempo, la Hagadá, el «relato» que se lee en el séder.

Pésaj en tiempos de Jesús: una fiesta en Jerusalén

En el siglo I, Pésaj era la gran fiesta de peregrinación. Los corderos solo podían sacrificarse en el Templo de Jerusalén, y por eso miles de familias subían a la ciudad. Cómo eran esos viajes se explica en el artículo sobre la peregrinación a Jerusalén en tiempos de Jesús.

El sacrificio en el Templo

La Mishná describe cómo, en la tarde del 14 de Nisán, los peregrinos entraban en el atrio del Templo en tres turnos. Cada grupo degollaba sus corderos mientras los sacerdotes, en hileras, recogían la sangre en cuencos de oro y plata y la pasaban de mano en mano hasta derramarla al pie del altar. Mientras tanto, los levitas cantaban el Halel, los Salmos 113 a 118 (Mishná Pesajim 5:5-7). Después, cada familia o grupo se llevaba su cordero para asarlo y comerlo esa noche dentro de los límites de Jerusalén.

La cena en grupos

Un cordero era demasiado para una sola persona, y la ley exigía comerlo entero esa misma noche. Por eso la cena se celebraba en grupos, llamados en hebreo javurot, que se inscribían previamente para compartir un animal. Un maestro y sus discípulos podían formar uno de esos grupos. Es exactamente lo que describen los evangelios: Jesús envía a dos discípulos a preparar la Pascua en una sala que alguien les presta (Marcos 14:12-16), y luego cena con los Doce.

¿Cómo era la cena?

La Mishná, en el capítulo 10 del tratado de Pesajim, describe el orden de la cena de Pésaj. Algunos de sus elementos son:

  • Cuatro copas de vino. «Incluso el más pobre de Israel no comerá hasta que se recline, y no le darán menos de cuatro copas de vino» (Pesajim 10:1).
  • Comer recostados. Como los hombres libres en los banquetes de la época, apoyados sobre el codo izquierdo.
  • Las preguntas del hijo. El hijo pregunta por qué esta noche es distinta de las demás, y el padre le enseña según su capacidad, empezando por la humillación y terminando por la gloria (Pesajim 10:4).
  • Los tres elementos esenciales. Rabán Gamaliel enseñaba que quien no ha explicado estas tres cosas en Pésaj no ha cumplido su obligación: el sacrificio pascual, el pan sin levadura y las hierbas amargas (Pesajim 10:5).
  • El Halel. Se recitaba una parte antes de la comida y el resto al final, sobre la última copa (Pesajim 10:6-7).

Hay que hacer, sin embargo, una advertencia importante. La Mishná fue redactada hacia el año 200, más de un siglo y medio después de Jesús y más de un siglo después de la destrucción del Templo. Muchos estudiosos, como Baruch Bokser, han mostrado que el séder como ritual estructurado de preguntas, relato y bendiciones se desarrolló en buena medida después del año 70, cuando ya no era posible sacrificar el cordero y la conversación en torno a la mesa ocupó su lugar. En tiempos de Jesús, el centro de la cena era, sobre todo, comer el cordero con pan sin levadura y hierbas amargas, beber vino y cantar el Halel. No podemos proyectar sobre la Última Cena la Hagadá que se lee hoy.

Lo que dicen los evangelios

Los evangelios sinópticos: una cena de Pésaj

El Evangelio de Marcos es explícito: «El primer día de los Panes sin Levadura, cuando se sacrificaba el cordero pascual, sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?» (Marcos 14:12). Lucas pone en boca de Jesús una frase todavía más directa: «He deseado ardientemente comer esta Pascua con vosotros antes de padecer» (Lucas 22:15). Según los sinópticos, la Última Cena fue la cena pascual del 15 de Nisán, que comenzaba al anochecer, y Jesús fue crucificado al día siguiente, durante la fiesta.

El Evangelio de Juan: la víspera de Pésaj

El Evangelio de Juan presenta otra cronología. Dice que la cena tuvo lugar «antes de la fiesta de Pascua» (Juan 13:1). A la mañana siguiente, los acusadores de Jesús «no entraron en el pretorio para no contaminarse y poder comer la Pascua» (Juan 18:28): la cena pascual todavía no se había celebrado. Y cuando Pilato presenta a Jesús ante la multitud, el evangelista anota: «Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia la hora sexta» (Juan 19:14). Es decir, Jesús muere el 14 de Nisán, a la hora en que en el Templo comenzaba el sacrificio de los corderos.

Juan no narra la institución del pan y el vino. En su lugar cuenta cómo Jesús lava los pies a sus discípulos (Juan 13:1-15). Y el simbolismo teológico de su cronología es evidente: al comienzo del Evangelio, Juan el Bautista presenta a Jesús como «el Cordero de Dios» (Juan 1:29), y en el relato de la crucifixión se cita el precepto sobre el cordero pascual: «No le quebrarán ningún hueso» (Juan 19:36; Éxodo 12:46).

¿Cómo se explica la diferencia?

Los estudiosos han propuesto varias soluciones, ninguna definitiva:

  • Los sinópticos tienen razón y Juan adapta la cronología para presentar a Jesús como el cordero pascual.
  • Juan tiene razón y los sinópticos convierten una cena de despedida en una cena pascual por su fuerte simbolismo. Muchos historiadores se inclinan por esta opción, porque parece difícil que las autoridades celebraran un proceso y una ejecución en la noche y el día más santos de la fiesta.
  • Dos calendarios distintos. La investigadora francesa Annie Jaubert propuso en los años cincuenta que Jesús siguió un calendario solar, como el de Qumrán, y celebró la Pascua el martes, mientras que las autoridades del Templo la celebraron el viernes. La hipótesis es atractiva, pero tiene pocos apoyos en los textos. Los distintos calendarios del siglo I se explican en el artículo sobre el calendario judío en tiempos de Jesús.

Algunos estudios astronómicos han señalado que el 14 de Nisán cayó en viernes en los años 30 y 33, lo que encajaría con la cronología de Juan. Pero el cálculo depende de cómo se observara la luna nueva y de si ese año se añadió un mes extra, decisiones humanas que no podemos reconstruir con certeza.

¿Fue la Última Cena un séder? Argumentos a favor y en contra

El exégeta alemán Joachim Jeremias, en su estudio clásico sobre las palabras eucarísticas de Jesús, reunió una serie de rasgos que, a su juicio, demostraban que la Última Cena fue una cena pascual. Otros estudiosos, como John P. Meier o Jonathan Klawans, han sostenido lo contrario. Estos son los principales argumentos.

A favor

  • Se celebra en Jerusalén. Jesús y sus discípulos pasaban las noches en Betania, pero para esta cena se quedan en la ciudad, como exigía la ley para comer el cordero pascual.
  • Es de noche. Las comidas ordinarias se hacían antes; la cena pascual, en cambio, comenzaba al anochecer y se prolongaba.
  • Comen recostados. El Evangelio de Juan describe al discípulo amado «reclinado sobre el pecho de Jesús» (Juan 13:23-25), la postura de los banquetes festivos.
  • Beben vino. No era la bebida habitual de las comidas diarias de la gente sencilla, pero sí era obligatoria en Pésaj.
  • Jesús interpreta los alimentos. Como el padre de familia explica el sentido del cordero, del pan y de las hierbas, Jesús da un significado nuevo al pan y al vino.
  • Cantan un himno al final. «Después de cantar los salmos, salieron hacia el monte de los Olivos» (Marcos 14:26). Muy probablemente se trata de la segunda parte del Halel, con la que terminaba la cena.

En contra

  • No se menciona el cordero. Es el elemento central de la cena pascual, y ninguno de los relatos de la Última Cena lo nombra. Tampoco se mencionan las hierbas amargas.
  • El pan. Los evangelios usan la palabra griega artos, «pan», y no ázyma, el término habitual para el pan sin levadura, aunque artos podía designar cualquier tipo de pan.
  • La cronología de Juan, que sitúa la cena antes de la fiesta.
  • Las actividades posteriores. El arresto, la reunión de las autoridades, el juicio y la ejecución parecen difíciles de imaginar en la noche y el día de la fiesta, cuando la ley prohibía trabajar.
  • El anacronismo del séder. Como se ha dicho, el ritual estructurado que hoy llamamos séder es en gran parte posterior. Por eso muchos estudiosos prefieren hablar de una «cena de despedida en el contexto de Pésaj».

La conclusión más prudente es que, aunque no podamos afirmar con certeza que la Última Cena fuera una cena pascual completa, sí se celebró en la semana de Pésaj, en Jerusalén, con todos sus símbolos en el aire. Y los evangelistas, al narrarla, la entendieron a la luz de la fiesta.

Las palabras de Jesús leídas en su contexto judío

La bendición del pan

«Tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio» (Marcos 14:22). Estos gestos son los de cualquier comida judía: el que preside toma el pan, recita la bendición, Baruj Atá… hamotzí léjem min haáretz, «Bendito eres Tú… que sacas el pan de la tierra», lo parte y lo reparte. Lo nuevo no son los gestos, sino las palabras que Jesús añade: «Esto es mi cuerpo».

La copa de bendición

Lucas menciona dos copas, una antes y otra después del pan (Lucas 22:17-20), y Pablo dice que Jesús tomó la copa «después de cenar» (1 Corintios 11:25). En la tradición judía, la copa que se bebe al terminar la comida, sobre la que se recita la bendición posterior a los alimentos, se llama kos shel berajá, «copa de bendición». Pablo usa exactamente esa expresión: «La copa de bendición que bendecimos» (1 Corintios 10:16). Si la cena fue pascual, esa copa correspondería probablemente a la tercera de las cuatro.

«La sangre de la alianza»

Las palabras de Jesús sobre la copa, «Esta es mi sangre de la alianza» (Marcos 14:24), evocan directamente la escena del Sinaí, cuando Moisés roció al pueblo con sangre y dijo: «Esta es la sangre de la alianza que el Eterno ha hecho con vosotros» (Éxodo 24:8). Lucas y Pablo hablan de «la nueva alianza», con un eco del profeta Jeremías (31:31). Para un oyente judío, estas palabras no hablaban de una religión nueva, sino de la renovación del pacto entre Dios e Israel.

«Haced esto en memoria mía»

La palabra «memoria», zikarón en hebreo, es una de las palabras clave de Pésaj. La Torá llama a la fiesta «un memorial» (Éxodo 12:14). Y en la mentalidad judía, recordar no es solo evocar el pasado, sino hacerlo presente. La Mishná lo expresa con una frase célebre: «En cada generación, cada persona debe verse a sí misma como si hubiera salido de Egipto» (Pesajim 10:5). Cuando Jesús pide a sus discípulos que repitan sus gestos «en memoria» de él, utiliza el lenguaje más característico de la fiesta.

Abba en Getsemaní

Después del himno, Jesús sale con sus discípulos al huerto de Getsemaní, en la ladera del Monte de los Olivos. Algunos estudiosos, como Jeremias, señalan que Jesús no regresa esa noche a Betania, como hacía los días anteriores, quizá porque la noche de Pésaj debía pasarse en Jerusalén o en sus inmediaciones. Allí reza: «Abba, Padre, todo es posible para ti; aparta de mí esta copa» (Marcos 14:36). El sentido de esa palabra aramea se explica en el artículo sobre Abba, cómo Jesús llamaba a Dios. Y la copa que pide apartar es, en el lenguaje de los profetas, la copa del sufrimiento, en contraste con la copa de bendición que acaba de compartir.

Pésaj, Roma y la cruz

Pésaj era la fiesta de la liberación de un imperio opresor, celebrada bajo la ocupación de otro imperio. Por eso el gobernador romano subía a Jerusalén durante la fiesta con tropas adicionales. Los evangelios dicen que los sumos sacerdotes querían arrestar a Jesús, pero «no durante la fiesta, para que no haya alboroto en el pueblo» (Marcos 14:2). El contexto de esa tensión se explica en los artículos sobre la ocupación romana de Judea y sobre el Sanedrín.

Los evangelios mencionan también una costumbre según la cual el gobernador liberaba a un preso en la fiesta (Marcos 15:6). No hay ninguna fuente fuera del Nuevo Testamento que la confirme, y los historiadores discuten si existió tal como se describe. Pero su presencia en el relato refleja el clima de la fiesta de la liberación.

En la cruz, según Marcos y Mateo, Jesús grita las primeras palabras del Salmo 22: Eloi, Eloi, lema sabajtani. Ese salmo, que comienza con el abandono y termina con la alabanza, se analiza en el artículo sobre el significado de Eloi, Eloi, lema sabajtani.

De Pésaj a la Pascua cristiana

Los primeros seguidores de Jesús, todos ellos judíos, siguieron celebrando Pésaj y lo interpretaron a la luz de su muerte. Pablo escribe: «Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado. Celebremos, pues, la fiesta, no con la vieja levadura… sino con los panes sin levadura de la sinceridad y de la verdad» (1 Corintios 5:7-8). Es lenguaje de Pésaj puro.

Durante el siglo II, muchas comunidades cristianas de Asia Menor, llamadas después «cuartodecimanas», celebraban la Pascua el 14 de Nisán, el mismo día que el Pésaj judío, mientras que en Roma se celebraba el domingo siguiente. La controversia duró generaciones, hasta que el Concilio de Nicea, en el año 325, estableció que la Pascua cristiana debía celebrarse en domingo y no depender del cálculo judío. Ese momento forma parte de la historia que se cuenta en el artículo sobre cómo Jesús perdió su contexto judío.

Mitos frecuentes sobre la Última Cena

  • «Estaban sentados a una mesa alta». En los banquetes judíos y grecorromanos de la época se comía recostado en divanes o almohadones alrededor de una mesa baja.
  • «Jesús leyó la Hagadá». La Hagadá que se usa hoy es muy posterior. En tiempos de Jesús no existía un texto fijo de la cena.
  • «La Pascua cristiana y el Pésaj judío siempre coinciden». Desde Nicea, sus fechas se calculan de forma distinta, y a veces caen con semanas de diferencia.
  • «Todos los evangelios dicen que fue un séder». Los sinópticos la presentan como cena pascual; Juan la sitúa antes de la fiesta.

Cómo se celebra Pésaj hoy

Hoy, Pésaj dura siete días en Israel y ocho en la diáspora. La víspera se elimina de la casa todo producto fermentado, el jametz. La primera noche, y en la diáspora también la segunda, la familia se reúne para el séder: se leen las preguntas y el relato de la Hagadá, se beben cuatro copas de vino, se comen matzá, hierbas amargas y jaroset, una pasta dulce que recuerda la argamasa de los esclavos en Egipto. En lugar del cordero, que ya no se puede sacrificar, se coloca en el plato un hueso asado como recuerdo. Y la cena termina con una frase de esperanza: «El año próximo, en Jerusalén».

Lecturas recomendadas

Si quieres profundizar en la Última Cena, la Pascua y la manera en que Jesús vivió las fiestas de su pueblo, te recomendamos la obra de Mario Sabán El judaísmo de Jesús, un libro en español que lee los textos evangélicos desde las tradiciones judías de su tiempo.

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Preguntas frecuentes sobre la Última Cena y Pésaj

¿La Última Cena fue un séder de Pésaj?

Según Mateo, Marcos y Lucas, fue la cena de Pésaj; según Juan, tuvo lugar la víspera de la fiesta. Además, el séder como ritual estructurado se desarrolló sobre todo después del año 70. La mayoría de los estudiosos habla hoy de una cena de despedida celebrada en el contexto de Pésaj y llena de sus símbolos.

¿Por qué no se menciona el cordero en la Última Cena?

Ninguno de los relatos lo nombra, lo que es uno de los argumentos contra la idea de que fuera una cena pascual completa. Algunos estudiosos piensan que los evangelistas se centraron solo en el pan y el vino porque eran los elementos que la comunidad repetía en su celebración.

¿Qué himno cantaron al final de la Última Cena?

Marcos y Mateo dicen que, «después de cantar los salmos», salieron hacia el Monte de los Olivos. Muy probablemente se trata de la segunda parte del Halel, los Salmos 113 a 118, que se cantaba al final de la cena de Pésaj.

¿En qué día murió Jesús según el calendario judío?

Según Juan, el 14 de Nisán, víspera de Pésaj, cuando se sacrificaban los corderos. Según los sinópticos, el 15 de Nisán, primer día de la fiesta. En ambos casos fue un viernes, víspera del Shabat.

Una sala prestada en Jerusalén, una noche de fiesta, unos amigos recostados alrededor de una mesa baja, el pan bendecido y partido, la copa de bendición y un salmo cantado antes de salir hacia el Monte de los Olivos. Sea o no un séder en sentido estricto, la Última Cena fue una cena judía en la noche de la memoria. Leerla así no le resta nada. Le devuelve su sabor original: el de la libertad.

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