Los nombres de los apóstoles en hebreo y arameo: Shimón, Yaakov, Yojanán y los Doce

Si pudiéramos asistir a una reunión de los doce discípulos de Jesús junto al lago de Galilea, no oiríamos a nadie llamarse Pedro, Santiago o Juan. Oiríamos Shimón, Yaakov, Yojanán, Yehudá, Mattai. Y oiríamos también apodos que hoy se nos escapan: «la Roca», «los hijos del trueno», «el Gemelo», «el Celoso». Los nombres de los apóstoles, tal como los conocemos en español, son el resultado de veinte siglos de traducciones; los originales eran nombres hebreos y arameos que cualquier judío del siglo I reconocía al instante.

Esos nombres no son un detalle menor. Son una fuente histórica de primer orden. Nos dicen de qué familias venían los discípulos, qué memoria histórica compartían, qué lengua hablaban en casa y hasta qué esperanzas políticas había en su entorno. La onomástica, el estudio de los nombres propios, es una de las pruebas más sólidas de que Jesús y sus seguidores vivían en una Galilea profundamente judía, tal como explicamos en el pilar ¿Qué idioma hablaba Jesús?.

Y hay un hallazgo que sorprende a casi todo el mundo: la mitad de los Doce lleva nombres de los héroes macabeos, la familia sacerdotal que en el siglo II a. C. lideró la rebelión judía contra el rey seléucida y purificó el Templo de Jerusalén, el origen de la fiesta de Janucá. Shimón, Yehudá, Yojanán, Mattityahu: los nombres de los hermanos Macabeos y de su padre. Ponerle a un hijo esos nombres, en la Galilea bajo dominio romano, era un acto de memoria y de esperanza.

Los nombres más comunes de la Judea del siglo I

Antes de ver uno por uno, conviene conocer el contexto. Gracias a la investigadora israelí Tal Ilan, que recopiló en un gran catálogo todos los nombres judíos documentados en Palestina entre el 330 a. C. y el 200 d. C. (en osarios, papiros, inscripciones y textos literarios), hoy conocemos con precisión qué nombres eran más frecuentes.

Los nombres masculinos más comunes eran, por este orden aproximado: Shimón (Simón), Yosef (José), Eleazar (Lázaro), Yehudá (Judas), Yojanán (Juan) y Yeshúa (Jesús). Entre las mujeres, el más frecuente con mucha diferencia era Miryam o Mariamne (María), seguido de Shelomit (Salomé).

El estudioso británico Richard Bauckham comparó estos datos con los nombres que aparecen en los evangelios y comprobó que la proporción coincide de forma notable. Los evangelios reflejan con exactitud la distribución de nombres de la Palestina judía del siglo I, algo muy difícil de inventar para autores que hubieran escrito lejos y mucho después. Es un argumento sólido a favor de que las tradiciones evangélicas conservan recuerdos de personas reales.

Esa frecuencia explica también un rasgo de los evangelios: los apodos. Con tantos hombres llamados Shimón o Yaakov, era imprescindible distinguirlos. Lo mismo ocurría con el propio Jesús, como contamos en Yeshúa, el nombre original de Jesús.

La memoria de los Macabeos

Entre el 167 y el 160 a. C., el sacerdote Mattityahu (Matatías) y sus cinco hijos encabezaron la rebelión contra Antíoco IV Epífanes, que había profanado el Templo e intentado prohibir la práctica de la Torá. Sus hijos se llamaban Yojanán, Shimón, Yehudá (el famoso Judas Macabeo), Eleazar y Yonatán (1 Macabeos 2:1-5). La victoria de los Macabeos y la purificación del Templo se celebran en la fiesta de Janucá, que el propio evangelio de Juan menciona con el nombre de «fiesta de la Dedicación» (Juan 10:22). Hay más sobre ella en las fiestas judías en la vida de Jesús.

Los descendientes de los Macabeos, los asmoneos, gobernaron Judea como reyes y sumos sacerdotes durante casi un siglo, hasta que Roma tomó el control en el 63 a. C. Sus nombres se convirtieron en los nombres patrióticos por excelencia. Ahora fíjate en los Doce: dos se llaman Shimón, dos Yehudá, uno Yojanán y otro, Mattai (Mateo), lleva el nombre abreviado del padre de los Macabeos. Seis de doce: exactamente la mitad del grupo. Y Matías, elegido después para sustituir a Judas, también llevaba el nombre de Matatías. Para unas familias galileas que vivían bajo la ocupación descrita en la ocupación romana de Judea, esos nombres expresaban la esperanza de una nueva liberación.

Los Doce, uno por uno

Los evangelios sinópticos y el libro de los Hechos ofrecen cuatro listas de los Doce (Mateo 10:2-4; Marcos 3:16-19; Lucas 6:14-16; Hechos 1:13). Coinciden casi en todo, con pequeñas diferencias en los nombres de un par de ellos.

1. Shimón Kefa: Simón Pedro

  • Nombre: Shimón (שמעון), de la raíz shamá‘, «oír». Es el nombre del segundo hijo de Jacob: Lea lo llamó así «porque oyó el Señor que yo era menospreciada» (Génesis 29:33). Significa algo así como «Dios ha escuchado».
  • Apodo: Kefa (כיפא), «roca», «piedra», en arameo. En griego se tradujo Petros, de donde viene Pedro. Pablo lo llama casi siempre Cefas, con la forma aramea.
  • Patronímico: bar Yoná, «hijo de Jonás» (Mateo 16:17), o bar Yojanán, «hijo de Juan» (Juan 1:42). Probablemente Yoná era una forma abreviada de Yojanán.

Shimón era el nombre más común de su época. Por eso el apodo era tan necesario: entre los Doce había otro Shimón, el Zelote, y entre los seguidores de Jesús, Shimón el leproso, Shimón de Cirene y el hermano del propio Jesús.

2. Andrés: un nombre griego

  • Nombre: Andreas, un nombre griego que significa «varonil», «valiente».

Andrés, hermano de Pedro, es uno de los dos apóstoles con nombre griego. Ambos procedían de Betsaida (Juan 1:44), una localidad en la orilla nordeste del lago, en el territorio del tetrarca Filipo, más abierto a la influencia helenística. Que un judío galileo llevara un nombre griego no significa que no fuera judío: muchas familias judías usaban nombres griegos, del mismo modo que hoy muchas familias judías usan nombres de los países donde viven. Probablemente tenía también un nombre hebreo que no conocemos.

3 y 4. Yaakov y Yojanán, hijos de Zebedeo

  • Yaakov (יעקב): el nombre del patriarca Jacob, relacionado con la palabra ‘aqev, «talón», porque nació agarrado al talón de su hermano Esaú (Génesis 25:26). De Iacobus, en latín, derivan tanto Jacobo como Santiago (de Sant Iacob, que evolucionó a Santiago), y también Diego y Jaime.
  • Yojanán (יוחנן): «Dios ha tenido gracia», «Dios se ha mostrado favorable». En griego Iōannēs, en español Juan.
  • Patronímico: bené Zavdai, «hijos de Zebedeo». Zavdai es la forma aramea de un nombre relacionado con zeved, «don», «regalo».
  • Apodo: Boanerges, «hijos del trueno» (Marcos 3:17), que analizamos en las palabras arameas del Nuevo Testamento.

5. Felipe: otro nombre griego

  • Nombre: Philippos, «amante de los caballos». Era un nombre muy prestigioso en el mundo griego (Filipo de Macedonia, padre de Alejandro Magno) y lo llevaba también el tetrarca Herodes Filipo, gobernante del territorio de Betsaida.

Felipe era también de Betsaida. Es significativo que, cuando unos griegos quieren ver a Jesús en Jerusalén, se acerquen precisamente a Felipe, que luego se lo comenta a Andrés (Juan 12:20-22): los dos discípulos de nombre griego actúan como mediadores con los no judíos. Es una pequeña pista sobre la convivencia lingüística en Galilea.

6. Bartolomé: el hijo de Talmai

  • Nombre: Bar Talmai (בר תלמי), «hijo de Talmai». No es un nombre propio, sino un patronímico arameo. Talmai aparece en la Biblia hebrea como nombre de un rey de Guesur, suegro del rey David (2 Samuel 3:3).

Como «Bartolomé» es un patronímico, muchos investigadores lo identifican con Natanael (Netanel, «Dios ha dado»), que aparece en el evangelio de Juan junto a Felipe (Juan 1:45-49) y que nunca figura en las listas sinópticas. Natanael bar Talmai sería así su nombre completo. Es una identificación posible, pero no segura.

7. Mattai: Mateo

  • Nombre: Mattai (מתי), forma abreviada de Mattityahu, «don de Dios». Es el nombre del padre de los Macabeos.
  • Otro nombre: Leví, hijo de Alfeo (Marcos 2:14), el recaudador de impuestos. El evangelio de Mateo identifica a Leví con Mateo (Mateo 9:9).

Un recaudador de impuestos, colaborador de la administración de Herodes Antipas, con el nombre del gran héroe de la resistencia contra el poder extranjero: la ironía no debía de pasar inadvertida en Cafarnaún.

8. Tomás: el Gemelo

  • Nombre (apodo): Te’omá (תאומא), «gemelo» en arameo. El evangelio de Juan lo traduce al griego: «Tomás, llamado Dídimo» (Juan 11:16), que también significa «gemelo».

«Tomás» es en realidad un apodo, no un nombre. Su nombre propio no se menciona en los evangelios canónicos. Una tradición siríaca antigua, recogida en los Hechos de Tomás, lo llama Yehudá Tomás, «Judas el Gemelo». Las iglesias de la India, como ya contamos en ¿se sigue hablando arameo hoy?, atribuyen a Tomás el origen de su comunidad.

9. Yaakov bar Jalfai: Santiago, hijo de Alfeo

  • Nombre: Yaakov, como el hijo de Zebedeo.
  • Patronímico: bar Jalfai, «hijo de Alfeo». Jalfai es un nombre arameo documentado en la época.

La tradición lo llama Santiago el Menor, para distinguirlo de Santiago, hijo de Zebedeo, el Mayor. Una vez más, la repetición del nombre obliga a precisar.

10. Tadeo, Lebeo o Yehudá de Yaakov

Es el apóstol con más variantes en las listas:

  • Marcos lo llama Tadeo (Marcos 3:18), posiblemente de Taddai, nombre arameo de significado discutido.
  • Algunos manuscritos de Mateo lo llaman Lebeo, quizá del hebreo lev, «corazón».
  • Lucas y Hechos lo llaman Yehudá de Yaakov, «Judas de Santiago» (Lucas 6:16; Hechos 1:13), es decir, hijo o hermano de un Yaakov.
  • El evangelio de Juan lo menciona como «Judas, no el Iscariote» (Juan 14:22).

Lo más probable es que se trate de la misma persona, conocida por su nombre (Yehudá) y por un apodo (Taddai), que servía precisamente para distinguirlo del otro Yehudá del grupo.

11. Shimón el Celoso

  • Nombre: Shimón.
  • Apodo: En Lucas, Zēlōtēs, «el Zelote» o «el Celoso». En Marcos y Mateo, Kananaios, que muchas traducciones han vertido como «el cananeo», como si viniera de Canaán. En realidad, Kananaios es la transcripción del arameo qan’aná, «celoso», y significa exactamente lo mismo que el griego de Lucas.

El «celo» por la Torá y por Dios tenía una larga tradición en Israel: Pinjás, el sacerdote celoso (Números 25:11), y Matatías, el padre de los Macabeos, que proclamó: «Todo el que tenga celo por la Ley, que me siga» (1 Macabeos 2:27). En la época de Jesús, el término podía indicar simplemente una gran piedad o, en algunos casos, simpatía por la resistencia contra Roma. El partido de los zelotes como grupo organizado se formó sobre todo durante la gran revuelta judía (66-70 d. C.), así que no podemos saber exactamente qué significaba el apodo en el caso de Shimón.

12. Yehudá Ish Qeriyot: Judas Iscariote

  • Nombre: Yehudá (יהודה), el cuarto hijo de Jacob, de la raíz yadá, «alabar»: «Esta vez alabaré al Señor» (Génesis 29:35). Es el nombre de la tribu que dio origen a la palabra «judío» (yehudí). Era, además, el nombre de Judas Macabeo, el gran héroe de Janucá.
  • Apodo: Iscariote. La explicación más aceptada es Ish Qeriyot, «hombre de Queriyot», una localidad de Judea (Josué 15:25). Si es así, Judas sería el único de los Doce no galileo. Otra propuesta lo relaciona con sicarius, el nombre que los romanos daban a los rebeldes armados con un puñal, pero el término no se usó para designar a ese grupo hasta décadas después de la muerte de Jesús.

El nombre del traidor era también el nombre de su pueblo. La tradición cristiana posterior usó esa coincidencia de forma polémica contra los judíos, un proceso que analizamos en cómo Jesús perdió su contexto judío. Es importante recordarlo: Yehudá era uno de los nombres más comunes y queridos de Israel, y lo llevaban también otros apóstoles y un hermano del propio Jesús (Marcos 6:3).

Matías: el sustituto

Tras la muerte de Judas, los apóstoles eligieron a Matías (Hechos 1:23-26), forma helenizada de Mattityahu, «don de Dios». La elección se hizo echando suertes, un procedimiento con raíces bíblicas y que se usaba también en el Templo para repartir las funciones de los sacerdotes (Mishná, Yomá 2:1-4).

Por qué doce

El número no es casual. Doce eran los hijos de Jacob y doce las tribus de Israel. Al elegir a doce discípulos como su círculo más íntimo, Jesús hacía un gesto profético que cualquier judío entendía: anunciaba la restauración de todo Israel. Él mismo lo dice: «Os sentaréis sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel» (Mateo 19:28).

Esta expectativa de reunión de las tribus dispersas forma parte de la esperanza judía del Segundo Templo, presente en los profetas y en textos como los Salmos de Salomón. Por eso, cuando Judas desapareció, fue necesario completar el número. Los Doce no son un grupo cualquiera: son el símbolo del Israel renovado, una idea que solo se entiende desde el judaísmo del Segundo Templo.

Las mujeres del grupo de Jesús

Aunque no formaban parte de los Doce, los evangelios mencionan a varias mujeres que seguían a Jesús y lo sostenían con sus bienes (Lucas 8:1-3), y sus nombres también son reveladores:

  • Miryam de Magdala (María Magdalena): Miryam era el nombre de la hermana de Moisés, y el más frecuente entre las mujeres judías, en parte por la popularidad de Mariamne, la esposa asmonea de Herodes el Grande.
  • Shelomit (Salomé), el segundo nombre femenino más común.
  • Yojaná (Juana), esposa de Cusa, administrador de Herodes: la forma femenina de Yojanán.
  • Shoshaná (Susana), «lirio» o «rosa».

Eran tantas las Marías que los evangelios necesitan distinguirlas: María de Magdala, María la madre de Santiago y José, María de Cleofás, María de Betania.

Lo que revelan los nombres de los apóstoles

Reunidos, los nombres de los Doce nos dicen mucho:

  • Eran judíos de Galilea, con nombres hebreos de la tradición patriarcal y macabea.
  • Hablaban arameo, como muestran sus patronímicos (bar) y sus apodos (Kefa, Te’omá, qan’aná).
  • Convivían con el mundo griego, como muestran Andrés y Felipe, de Betsaida.
  • Compartían una memoria nacional, la de los Macabeos y la purificación del Templo, y la esperanza de la restauración de las doce tribus.

Formarse junto a un maestro, como hicieron los Doce, era una práctica muy arraigada en el judaísmo de la época. Explicamos cómo era ese aprendizaje en la educación de un niño judío en tiempos de Jesús y en Jesús, maestro judío de la Torá.

Preguntas frecuentes sobre los nombres de los apóstoles

¿Cómo se llamaba Pedro en hebreo?

Se llamaba Shimón. Jesús le dio el apodo arameo Kefa, «roca», que en griego se tradujo como Petros, Pedro.

¿Por qué Santiago y Jacobo son el mismo nombre?

Porque ambos vienen del hebreo Yaakov (Jacob), a través del latín Iacobus. «Santiago» procede de Sant Iacob, «San Jacobo».

¿Qué significa Juan en hebreo?

Yojanán significa «Dios ha tenido gracia» o «Dios se ha mostrado favorable».

¿Qué significa Iscariote?

La explicación más aceptada es Ish Qeriyot, «hombre de Queriyot», una localidad de Judea.

¿Había apóstoles con nombres griegos?

Sí: Andrés y Felipe, ambos de Betsaida. Llevar un nombre griego era común entre los judíos de la época y no indica que no fueran judíos.

Conclusión: doce nombres, un pueblo

Los nombres de los apóstoles son mucho más que una lista para memorizar. Son el retrato de un grupo de judíos galileos del siglo I, con la memoria de los Macabeos en sus nombres, el arameo en sus apodos y la esperanza de Israel en su número. Detrás de Pedro, Santiago y Juan están Shimón, Yaakov y Yojanán, pescadores del lago de Kinéret que siguieron a un maestro llamado Yeshúa.

Para conocer mejor su mundo, sigue con las palabras arameas del Nuevo Testamento o vuelve al panorama completo en ¿Qué idioma hablaba Jesús?.


Ruta de estudio: la lengua de Jesús

Este artículo forma parte de la serie sobre el idioma de Yeshúa. Puedes recorrerla completa en este orden:

  1. ¿Qué idioma hablaba Jesús? Arameo, hebreo y el mundo lingüístico de Galilea (pilar)
  2. ¿Cómo se llamaba Jesús en realidad? Yeshúa, su nombre en hebreo y arameo
  3. El Padre Nuestro en arameo: reconstrucción, significado y raíces judías
  4. «Eloi, Eloi, lema sabachthani»: qué significa y por qué Jesús lo dijo en arameo
  5. Palabras arameas en el Nuevo Testamento: Talitha kum, Effatha, Maranatha y otras huellas de la voz de Jesús
  6. Abba: el significado de la palabra con la que Jesús llamaba a Dios
  7. ¿Se sigue hablando arameo hoy? Maalula y las comunidades que conservan la lengua de Jesús
  8. Los nombres de los apóstoles en hebreo y arameo: Shimón, Yaakov, Yojanán y los Doce (estás aquí)
  9. La educación de un niño judío en tiempos de Jesús: del bet sefer al bet midrash
  10. ¿Qué es el Targum? Las traducciones arameas de la Torá en la sinagoga de Jesús

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